Dunas, acantilados, bosques y especies únicas en Gran Canaria

Bosques de laurisilva, acantilados y dunas ocupan el 45 % del territorio de Gran Canaria, una isla con 33 espacios naturales en los que conocer a las especies endémicas que sedujeron en el pasado a los naturalistas europeos, hacer senderismo o disfrutar de la variedad cromática de verdes, dorados y marrones de su paisaje.

Gran Canaria es reserva de la Biosfera y cuenta con espacios con distinta categoría y protección medioambiental: reservas, parques naturales y rurales, sitios de interés científico, monumentos naturales…y una oferta más para el turista de naturaleza.

El Parque Rural de Doramas es representativo del monteverde de las islas de la Macaronesia, ocupa 3.800 hectáreas y es hoy en día un reducto de la histórica selva de Doramas.

La declaración de reservas naturales en El Brezal, Los Tilos de Moya, Azuaje y Barranco Oscuro ha ayudado a conservar algunos endemismos como el tajinaste azul, la cresta de gallo, la rejalgadera o la salvia amarilla, estos tres últimos en peligro de extinción.

Doramas es hoy el lugar de otra batalla por la supervivencia, la que mantiene la paloma rabiche (Columba junoniae), endémica del archipiélago. De momento, se ha conseguido su cría en cautividad y que alrededor de unas 90 vuelvan a volar sobre el cielo grancanario.

En la zona centro, se encuentra el Roque Nublo, inserto en el Parque Rural del mismo nombre y donde la geología también ha dejado para el visitante una majestuosa caldera, fruto de una “supererupción” volcánica hace 14,1 millones de años y que dio como resultado la única caldera de colapso vertical de Canarias.

Gran Canaria tiene alrededor de 100 especies de flora exclusivas de la isla con las que satisfacer las necesidades de los botánicos más exigentes. Algunas como el Corazoncillo, la Siempreviva o El Calabazo viven en la Reserva Natural Especial de Güigüi, cerca de la Aldea de San Nicolás. Sus laderas y riscos son el único lugar de Gran Canaria donde crece el cedro canario de forma natural.

En el sur grancanario, Maspalomas, destino turístico por excelencia, también tiene un hueco reservado para el medio ambiente: sus dunas, parada obligatoria para visitantes llegados por aire, las aves migratorias que eligen la charca de la zona, conocida como Oasis de Maspalomas, como refugio en su viaje de Europa a África durante el invierno.

EFE Reportajes

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