Ribeira Sacra, el secreto mejor guardado de Galicia para visitar este verano

De lo que ofrece Galicia parece que ya se ha dicho casi todo. Sus playas interminables y escarpadas al norte; caribeñas y blancas al sur; sus paisajes espectaculares, ciudades monumentales, tradiciones ancestrales y su gastronomía variada y sabrosa componen un cuadro conocido y deseado por millones de visitantes de todo el mundo. Pero los que creen que de Galicia ya han visto todo, se sorprenderán al descubrir uno de sus mayores secretos: la Ribeira Sacra.

También conocidos como fiordos gallegos, se trata de una de las zonas más impresionantes de la región, por los cañones que la fusión del río Miño y Sil han dibujado en su entorno. Un paisaje de bosques, vides y un embrujo asombroso, propio de los lugares que caracterizan a esta Ribeira de leyenda. Durante los meses de verano, además, la zona cuenta con una variada oferta de ocio, cultura y gastronomía.

Para aquellos que estén pensando visitar este paraíso durante sus vacaciones, Ponte da Boga propone una completa ruta gastronómica y de ocio, con la que adentrarse en los secretos más mágicos de Galicia.

Cata de vinos en la bodega más antigua de la zona

El paisaje de la Ribeira Sacra está jalonado de bancales repletos de cepas y de pequeñas bodegas en las que se practica la viticultura heroica, un proceso artesanal de cultivo de la vid bajo el que se califica únicamente al 5% del total de viñedos de toda Europa. El arduo trabajo de los viticultores de la zona y el microclima que se genera en torno a la cuenca del río convierten a esos vinos en una joya del sector vinícola español.

Visitar Ponte da Boga, la bodega más antigua de la zona, de 1898, en este entorno será además un auténtico lujo para el paladar, puesto que uno de sus caldos, el tinto Mencía 2015, ha sido calificado como el mejor tinto de la D.O. Ribeira Sacra.

Durante estos meses, es posible hacer una visita guiada a esta bodega, que incluye un recorrido por sus viñedos y la visita de las instalaciones para descubrir paso a paso todo el proceso de la elaboración del vino, desde el cultivo y recogida de la uva hasta el embotellado final y conocer de cerca su apuesta por la recuperación de variedades autóctonas de uva. La visita es gratuita, dura unos 45 minutos e incluye degustación de los vinos de Ponte da Boga. Toda una experiencia que acerca a los viajeros a los secretos de esta zona.

Disfrutar de la puesta de sol desde alguno de sus miradores

Una tierra plagada de rincones únicos y zonas recreativas adaptadas para el descanso y para poder tomar un tentempié. Tanto si estamos alojados como si no, un lugar con vistas espectaculares es el Monasterio de Santo Estevo, convertido hoy en un precioso parador, rodeado de un manto de arboleda verde. Este enclave fue construido en el siglo VI y VII y su belleza arquitectónica lo convirtieron en Monumento Histórico Artístico en 1923.

También podremos disfrutar del atardecer en alguno de los miradores más emblemáticos de la Ribeira Sacra, tales como Balcones de Madrid“, “Cabo do mundo” o “Mirador del Duque”.

Navegar entre los Cañones del Sil

Es sin duda uno de las mejores experiencias que pueden llevarse a cabo en estas tierras, tanto es así, que durante su recorrido tendrás que pellizcarte varias veces para asegurarte que lo que estás viendo es real.

El recorrido en catamarán a lo largo de los Cañones del Sil y descendiendo por el Valle del Miño se caracteriza por los largos tramos de viñedos soleados, dispuestos en bancales, que a primera vista parecen inalcanzables en contraposición con las zonas boscosas, mucho más sombrías.

Degustar sus exquisiteces gastronómicas

La gastronomía de la Ribeira Sacra, como en cualquier zona de Galicia, es todo un deleite para el paladar. Su caldo, carnes y pescados y productos de la huerta no dejan a nadie indiferente. Pero si visitáis la zona, uno de los bocados obligatorios son sus famosas empanadas que probablemente sean de las mejores del mundo.

Tampoco se debe pasar por alto la famosa bica de Castro Caldelas, un delicioso bizcocho que una vez lo pruebes no podrás dejar de tomar y por último el famoso pulpo a feira que es uno de los platos más valorados y sabrosos de la zona.

Recorrer sus bosques “encantados”

La convivencia de viñedos y grandes extensiones boscosas es una de las riquezas de la Ribeira Sacra y una gran oportunidad para los amantes del senderismo. Adentrarse en tres de sus selvas más preciadas como son el bosque benedictino de Santa Cristina de Ribas de Sil, el bosque de Santo Estevo de Ribas de Sil y el Bidueiral de Montederramo, que alberga uno de los bosques de abedules mejor conservados de Galicia, es una de las fascinantes experiencias que se pueden vivir.

Caminar a lo largo de ellos hasta la desembocadura del río permite descubrir la convivencia de una gran variedad de árboles típicos de la región como son los castaños o los  alcornocales.

En definitiva, descubrir la Riberia Sacra en cualquier época del año es siempre una aventura excepcional, pero si la visita es durante el verano se convertirá en un viaje inolvidable.

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