Un viaje de pesadilla en el Intercity

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Este domingo, los pasajeros del tren Intercity 05481 de Vinaròs a Madrid vivieron una pesadilla difícil de olvidar. El tren se detuvo en la estación Joaquin Sorolla de Valencia poco antes de las 17.30 horas para recoger a los usuarios que iniciaban allí su viaje a la capital con la previsión de llegar a Atocha sobre las 19.40, pero el vehículo no llegó a su destino hasta las 23 horas por una serie de problemas técnicos que Renfe fue incapaz de explicar de manera convincente. En total, más de 3 horas de retraso inaguantables.

Todo empezó con un supuesto “problema de acoplamiento” que hizo que el convoy, parado durante más de una hora y veinte en las vías de la ciudad del Turia, con las puertas cerradas y sin posibilidad de que los pasajeros pudiesen salir, tuviese que dividirse en dos. La parte delantera del mismo una vez desacoplada de la trasera, pudo partir hacía Madrid tras un gran retraso de una hora, pero la parte trasera no lo hizo, como decíamos, hasta una hora y veinte después.

Una vez arrancó el tren, un revisor de Renfe “parecido a Rubalcaba”, en el físico y en las absurdas explicaciones que daba para justificar los retrasos, según los pasajeros, dio su versión de los hechos a unos usuarios que se sentían secuestrados y a los que los responsables habían dejado tirados. “Yo sé lo que me han dicho y se lo transmito, se debe a un problema de acoplamiento”, aseguraba esta persona sin dar más explicaciones de lo sucedido.

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El ‘Rubalcaba’ de Renfe abriendo un armario con cables

Pero lo peor estaba por llegar. Pasadas las 20.30 horas el tren se paró por completo entre Tarancón y Ocaña y así permaneció durante hora y media. El ‘Rubalcaba’ de Renfe salió a escena de nuevo para decir que el tren se había quedado “inmovil”, que había muerto, y no sabía donde estaban (algo que los pasajeros averiguaron gracias al GPS de sus móviles), mientras abría cajetines entre vagón y vagón no se sabe con que intención.

Tirados en medio de la nada, y con la comida de las máquinas expendedoras agotándose (más dramatismo aún a los hechos), el hermano gemelo del líder socialista aseguró que o bien un tren remolcaría al inútil transporte o bien irían a rescatar a los pasajeros en otra locomotora.

Pero nada de eso sucedió y cuando nadie lo esperaba, el tren muerto e inmóvil, cuyas luces se encendían y apagaban como si fuese un ‘after’ de Ibiza en pleno agosto, resucitaba y reanudaba la marcha como un zombie en ‘The Walking Dead’, lento pero sin pausa. No había habido rescate ni remolque, pero llegar a Madrid antes de la medianoche era ya suficiente para unos usuarios agotados.

Por entonces, el ‘Rubalcaba’ de Renfe y una técnico (sin pinta de técnico) con un chaleco sucio de color fosforito ya habían recorrido los vagones varias veces como almas en pena en busca de una solución, a lo MacGyver, como si una bomba estuviese a punto de estallar, pero sin tener ni idea de cómo manejar cualquier contratiempo.

Finalmente, a las 23 horas y tras amagar con nuevas averías, el tren llegaba a su destino no sin antes sufrir un nuevo apagón a la entrada de Atocha para recordar a los pasajeros que lo que habían vivido era una pesadilla. Muchos pudieron llegar a su casa en Cercanías, autobús o taxi pero sabemos si todos los pasajeros, sobre todo aquellos que viven en Guadalajara o Toledo, por ejemplo, consiguieron llegar a su destino.

El problema es que no es la primera vez que un Intercity Valencia-Madrid sufre un retraso de estas características, lo que viene a demostrar el poco mantenimiento y cuidado que tiene Renfe con estos trenes y sus pasajeros, al contrario que lo sucede con el AVE.

Ya el 16 de abril, día de la final de Copa del Rey entre Real Madrid y Barcelona en Mestalla, un tren Intercity entre Madrid y Valencia llegó con casi una hora de retraso a Valencia, amargando el trayecto a los aficionados al fútbol que se desplazaron en tren desde la capital y que temieron por momentos perderse el encuentro.

Peor fue el caso de otro Intercity procedente de Gijón y Oviedo que llegó hace unos meses con más de siete horas y media de retraso a la estación de Chamartín en Madrid. En esa ocasión, como en la que les hemos contado, la falta de información y el hecho de no dar ni una botella de agua a los pasajeros durante el trayecto fueron los aspectos más criticados.

En todos estos casos, el compromiso de puntualidad de Renfe es claro con los Intercity, que no siguen las mismas leyes sin embargo que AVE y Alvia, y deja claro que si el retraso es de 60 minutos se devolverá la mitad del importe del billete al cliente y si es más de una hora y media el importe será el del billete completo.

Para cobrarla los pasajeros han de acercarse a los puntos de atención al cliente de Atocha o bien pedir la indemnización automática por internet aquí.

2 pensamientos en “Un viaje de pesadilla en el Intercity

  1. Patricia
    16 Septiembre, 2014 a las 16:53

    Yo iba en en el mismo tren que cuentas y me ha sorprendido mucho un dato, no es verdad que llegáramos a las 23 horas, el Intercity Vinarós-Madrid llegó a la estación a las 20:50h, es decir, 1 hora y 10 minutos después de lo previsto. Por lo que escribes parece que viviste en primera persona esta experiencia. Yo añadiría que había baños que no funcionaban y un párrafo donde se explicara cómo poner la respectiva reclamación.

    PD: Me gusta el toque dramático sobre el que has montado tu crónica, aunque más que drama, lo que llevábamos era un buen cabreo.

    1. 19 Septiembre, 2014 a las 8:51

      Hola. Quizás hablas de otra fecha Patricia. Los Intercity se retrasan cada dos por tres y empieza a ser ya el pan de cada día jeje. El viaje del que hablamos es de principios de junio, se retrasó mucho más de una hora y llegamos a las 23 horas a Atocha. Si tu cabreo era monumental imagina el nuestro con más de 3 horas de retraso. Un saludo y gracias por leernos 🙂

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